Pintar un pais

Ignacio Díaz Olano (1860 – 1937)

“Gitana en Prevención”. Óleo sobre lienzo. 120 x 140 cm. 1910

Una joven reposa sentada sobre un canasto en una habitación en penunbra. Al fondo, delante de la puerta pero detrás de ella, dos hombres con abrigos de uniforme parecen observarla. Ella viste al modo zíngaro y va peinada como una gitana. Acaba de comer una naranja porque las mondas se reparten por el suelo y aún conserva un pañuelo sobre el pecho atado en forma de hatillo. Parece evidente que fue sorprendida robando naranjas y ahora, en el calabozo, mira a sus captores con expresión suspicaz. Este precioso cuadro fue realizado a principios del siglo XX por un pintor español de quien ahora pocos se acuerdan, pues para el público en general los pintores españoles son cuatro: Velázquez, Goya, Sorolla y Picasso.

En españa hemos tenido la suerte de tener muy buenos pintores y la desgracia de tener muy malos críticos. Una de las peores cosas que podían pasarte como pintor era ser catalogado como ‘costumbrista’, porque ahí acabó tu carrera artística. Se supone que un costumbrista no podría hacer jamas nada novedoso o que se saliera de las costumbres establecidas, así que si el artista no podía innovar, mal artista era. Y este es el adjetivo que de continuo se le aplica a Ignacio Diaz Olano, un pintor vasco neoimpresionista y fabuloso, un tipo honrado en su oficio, noble y muy trabajador que hizo grandes obras de arte pintando escenas de su entorno y que hoy permanece bastante injustamente relegado a una segunda o tercera fila, cuando sin embargo un leve recorrido por su obra nos producirá inmediatos momentos de placer.

Don Ignacio nació en Vitoria el 1 de febrero de 1860, y también murió en la capital de Álava el 7 de marzo de 1937.  Primero estudió en la Escuela de Bellas Artes de Vitoria entre 1874 y 1877 bajo la maestria de Emilio Soubrier. Luego estudió en Barcelona, en la Escuela de la Lotja que ya hemos citado aquí en varias ocasiones, desde los 16 a los 30 años gracias a una beca que le dió el Ayuntamiento vitoriano.   Diez años después, en 1890, se trasladó a París, ciudad en la que permaneció hasta 1894, estudiando de dibujo anatómico y realizando algunos trabajos de escenografía para el Teatro de la Ópera.

Concluida la estancia en Barcelona, Díaz Olano solicita una pensión al Ayuntamiento vitoriano para proseguir su formación en una ciudad europea, ayuda que es desestimada. Hasta el momento se desconocen, por falta de documentación contrastada, las actividades del pintor durante los primeros años ochenta del siglo XIX. ¿Estuvo en París como tradicionalmente se ha sostenido? Si fuera así, en cambio, no parece probable de que acusara entonces la influencia de la pintura impresionista. Los cuadros de corte impresionista que se conocen del pintor fueron elaborados, en su mayor parte, durante la última etapa de su vida. Desde enero de 1884 está comprobada su estancia en Vitoria, pues colaboró por algún tiempo en el semanario “El danzarín” en el que hacía dibujos firmados con el pseudónimo de “Galop”.

En agosto de 1884 participa en la Exposición Artística e Industrial de Vitoria, a la que envía un lote de siete obras: dos cuadros religiosos alusivos a San Francisco (uno de ellos copia de Viladomat, pintado en Barcelona en 1880), un retrato de anciano, dos escenas de jóvenes italianas, una pintura de bodegón (un gran jarrón azul) y un boceto del techo de Teatro de Vitoria, edificio que se quemó en agosto de 1914.

En octubre de aquel mismo año inaugura estudio en el núm. 9 de la calle Florida, que tendrá las puertas abiertas a la enseñanza artística hasta marzo de 1894, cuando se marcha primero a Barcelona y luego a Roma. En la Ciudad Eterna residirá, financiado durante dos años por su amigo Felipe Arrieta. desde mayo de 1894 hasta marzo de 1896. Retornará a su ciudad natal el 28 de abril tras nueva estancia de un mes de duración en Barcelona.

En 1896 volvió fijó su residencia definitiva en Vitoria, ya que disponemos sólo de testimonios indirectos para afirmar que es muy posible que volviera brevemente a Italia en 1898.. Participó en múltiples Exposiciones Nacionales entre 1892 y 1917, logró Medalla de Bronce en la de 1895 y Medallas de Plata en las de 1899 y 1901. Ejerció la docencia en la Escuela de Artes y Oficios vitoriana y fue catedrático de dibujo en el Instituto de Vitoria.

Díaz Olano consolida su carrera profesional con la actividad docente y el ejercicio libre de la pintura a través de encargos, ejerciendo también sus facultades como dibujante e ilustrador a finales de los años ochenta en la revista satírica El Danzaríny en La Ilustración de Álava. De ambas publicaciones vitorianas fue su director y principal promotor el inquieto Fermín Herrán. También debe reseñarse el sustento económico que durante largos años recibió de su mecenas Felipe Arrieta, el responsable de que pudiera profundizar conocimientos en la península itálica.

Paralelamente cimenta el prestigio de su firma artística concurriendo a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid. A la edición de 1890 remite las obras La vuelta del trabajo,Los segadores y Pelando la pava. En 1892 envía el lance de cuatro pelotaris vascos titulado A Cuarenta y nueve, y el paisaje Orillas del Zadorra. En el certamen de 1895 presenta el lienzo Las planchadoras, con el que obtiene medalla de tercera clase. En la convocatoria siguiente, la del año 1897, exhibe Contraste o El restaurante, y una composición de gran formato bautizada como Un mercado de Venecia. En 1899 manda Cabeza de estudioFamilia artesana y Agosto, premiado este último con segunda medalla. Para la Nacional de 1901 pinta la tela Mediodía, también llamada La yunta o más popularmente El rezo del Angelus, y La trilla en Álava, obra con la que consigue de nuevo una segunda medalla.

A pesar de acumular más de una decepción en las muestras madrileñas, durante los primeros años del siglo XX continúa enviando a las Nacionales parte de su repertorio pictórico. Así, en 1904, remite La vuelta de la romería, cuadro pintado durante sus estancias veraniegas en Mutriku y con el que obtiene su última mención honorífica: la condecoración de Comendador de la Orden Civil de Alfonso XII. En 1906 participa con Las dos envidiasEstirando la ropa y La madre del pintor. Ausente en la convocatoria de 1908, en 1910 expone cuatro cuadros: Murmuración y CastigoGitana en la prevenciónSonata y Desnudo. De 1912 son sus lienzosAmor en el bosque y En la sombra. En 1915 presenta el imponente friso La siesta y por último, en 1917, cuelga Hilanderas y Tejedoras.

Igualmente, en otro orden, hay que mencionar sus remesas a la II y III Exposición General de Bellas Artes de Barcelona. En 1894 envía Extraviada y La hoja extraordinaria, y en 1896, Arrivederci o ¡Hasta la vista! y Povera figlia o ¡Pobre hija!En 1908, ausente como decíamos de la Nacional de Bellas Artes de Madrid, participa, en cambio, en la Exposición de Otoño que organiza el Círculo de Bellas Artes en el Retiro. Presenta un par de trabajos: El bautizo y Haciendo “chis”.

Al margen de que el pintor expusiera algunos de sus trabajos en los escaparates de los comercios vitorianos, únicamente se tienen documentadas dos muestras de carácter netamente individual: en la Sala Delclaux de Bilbao, en enero de 1910, y la que será su exposición monográfica más importante realizada en vida. Acontecerá ésta en el paraninfo de la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria a fines de julio de 1925.

Desde principios del siglo XX y hasta su fallecimiento, encontramos a Ignacio Díaz Olano volcado en la enseñanza artística formando e instruyendo a las más jóvenes promociones de artistas locales. Desde su estudio particular de la calle del Arca, desde el claustro de profesores de la Escuela de Artes y Oficios (1901-1936), puesto del que no se jubila, y también desde la plaza de profesor de dibujo en el Instituto General y Técnico o de Segunda Enseñanza. Este último cargo lo desempeñará a partir del curso académico 1912-1913 hasta que alcanza la edad de jubilación reglamentaria en la primavera de 1932. Y aunque es verdad que opositó en su momento al Instituto de Huesca capital, allá por el verano de 1906 -nunca antes de esta fecha, como se pensaba-, en realidad jamás llegó a ocupar la plaza.

En las postrimerías de su vida, en agosto de 1934, un número destacado de amigos, compañeros y antiguos alumnos homenajean al maestro vitoriano con la Exposición Díaz Olano y sus discípulos. El acontecimiento que tiene lugar en la Escuela de Artes y Oficios reúne una selección de los trabajos del artista con obras de algunos de sus más distinguidos educandos

Textos basados y extraídos de artículos de Santiago Arcediano Salazar publicados en euskomedia


Ignacio Díaz Olano

 

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