Los gemelos pintores

Pieter y David Oyens

Los gemelos Oyens

Discutiendo con su marido en la cocina, cierto día la mujer de David Oyens le preguntó si podría decir a su hermano gemelo, Pieter, que no viniera tanto a su casa y que respetara su intimidad. En realidad la mujer no sabía que estaba hablando con Pieter, no con su marido David. Los gemelos Oyens eran idénticos a tal punto que aún hoy nos resulta muy difícil saber cuál de los dos pintó una u otra obra, en especial porque en ocasiones ambos intervenían sobre el mismo lienzo y gustaban de firmar con frases del tipo “El gemelo Oyens, el de la derecha”.

El aficionado

David y Pieter nacieron en 1842 en Amsterdam, donde su padre era un rico banquero. Ambos comenzaron a estudiar dibujo muy pronto. Aunque sus padres tenía pensado enfocarlos hacia los negocios de la banca, poco a poco, viendo su carácter y tendencias, comenzaron a deshechar la idea y se fueron acostumbrando a que sus hijos se encaminaran hacia el mundo de la pintura.

La Pose, David Oyens

En la década de los sesenta de aquel siglo, los gemelos se trasladaron a vivir a Bruselas, ciudad en la que pasaron la mayor parte de su vida, y que en aquella época vivía un excelente clima artístico influído por la bohemia francesa y por los gustos y dineros de la floreciente clase burguesa. Se matricularon en las clases nocturnas oficiales de pintura, pero ya traían de Holanda una fuerte base técnica y un profundo conocimiento de la pintura y modos holandeses, así que tras los dos primeros años sintieron que ya habían aprendido todo lo que la Academia podía enseñarles.

Los gemelos Oyens

Aunque al poco de llegar David se casó en 1866 con Isabel Arco, en Bruselas los hermanos Oyens se hacen, si cabe, más inseparables: comparten estudio en Saint-Josse-ten-Node durante doce años y frecuentan los mismos círculos culturales y amistosos, se presentan a los mismos concursos pictóricos y hasta optan a los mismos premios en los diferentes salones.

Isabel Arco, la mujer de David Oyens, leyendo un libro

Los Oyens eran unos hombres ‘bonvivants’, que se dedicaban a los placeres de la vida y gustaban de frecuentar a los pintores de bruselas y a sus modelos. Conocieron a muchos, pero tuvieron especial relación con Edward Agneessens, Henry van der Hecht, Emilio Verdyen, Isidoro Verheyen, Ernest Blanc-Garin y André Hennebicq.

Visita en el estudio, David Oyens

Su trabajo era pausado pero muy constante, gustaban de representar a la gente normal. No es que tuvieran conciena de clase ni que se propusieran retratar al proletariado, pero sí tomaron en muchas ocasiones a algunos profesionales atareados en sus quehaceres cotidianos, en especial si eran mujeres gustaban de retratar a bellezas del sur de europa en actitudes cotidianas.

Davis Oyens, Belleza Española

Poco a poco su éxito fue aumentando a medida que fueron presentándose a los salones de Paris y Bruselas y a concursos o exhibiciones como la “Arti y Amicitiae”, o los del ‘Círculo Literario y Artístico de Bruselas’. Finalmente en torno a 1870 su pintura alcanzó plena madurez. David gana la medalla de oro en el Salón de Gante de aquel año y sus pinturas y acuarelas comienzan a venderse a buenos precios.

Durante los años siguientes harán exposiciones en Venecia, Viena y en San Petesburgo, y cosecharán críticas muy elogiosas que los vinculan con la tradición pictórica holandesa y los comparan con grandes maestros como Frans Hals y Rembrandt, aunque sin duda su pintura tiene otras trazas e intenciones más modernas y marcadas influencias impresionistas.

El estudio, Oyens

Pieter permaneció soltero hasta 1893, año en que se casó a la edad de 51 años, pero poco después tuvo un derramen cerebral y en febrero de 1894, un mes antes de que naciera su hija, murió. La muerte de Pieter fue un golpe insuperable para su hermano David, cuya pintura se resintió y perdió su nivel de producción, pero también frescura y originalidad hasta que terminó por caer enfermo, lo que provocó que su mujer le forzara a mudarse a una casa de campo en Amhem.

David Oyens

Pero David tampoco se encontraba a su gusto en aquella casa. Echaba de menos Bruselas y sus círculos artísticos, así que se trasladaron de nuevo a la capital belga, y entonces las cosas parecieron volver a mejorar. Pero no fue por mucho tiempo, pues David no se repuso de sus dolencias y en Febrero de 1902 murió. Fue enterrado junto a su hermano Pieter, los gemelos habían vuelto a reunirse, pero su pintura fue perdiendo valor y las figuras de esta pareja genial cayeron en el olvido. Solo en 2004, un museo de provincias de Bélgica, el Museo Charlier, situado en una preciosa mansión que conserva el estilo y el gusto decimonónico, les dedicó una exposición en cuyo catálogo se pudo leer por primera vez la historia de los gemelos Oyens. En España son totalmente desconocidos, y que sepamos, estas nuestras son las primera lineas que se escriben sobre estos dos hermanos en castellano.

David Oyens

Como curiosidad cabe decir que aquella exposición, cuyo máximo logro fue la revalorización y la revisión de la obra de estos dos hermanos geniales y únicos en la historia de la pintura, fue gratuita para todos aquellos gemelos que acudieran juntos a visitarla.

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