Los dibujos granadinos de un viajero romántico

David Roberts. 1833

A pesar de este precioso cuadro que inica nuestro artículo (y que ejerció una clara influencia en aquel otro que ya estudiamos de Antonio Muñoz Degrain), os traemos hoy la colección de grabados que realizó el escocés David Roberts durante su viaje por España en los años 1832 y 33. Y no solo eso, también tenéis el acceso a el archivo del libro en el que se publicaron los ‘originales’ si entendemos como tales las primeras litografías que salieron de su mano, pues casi todos sus dibujos iniciales están reinterpretados por sus ayudantes y otros artistas, a quienes les parecía increíble, con razón, que tales cosas pudieran existir.

Roberts fue un dibujante peculiar. Nació en Stockbridge, un pueblito cerca de Edimburgo, la capital de Escocia, el 24 de octubre de 1796. Su padre era zapatero remendón y su madre ama de casa. Eran pues pobres como ratas, pero a pesar de las dificultades económicas y la vida misérrima, sus padres se esmeraron en brindar al joven David ciertos conocimientos, despertando su curiosidad hacia países lejanos y alimentando su espíritu para la aventura.

Comenzó como pintor de brocha gorda y con 16 entró de escenógrafo en un circo. A los veinticuatro años, poco después de casarse con Margaret McLachlan, se puso a trabajar como pintor de escenarios teatrales en el en el Royal Theater de Glasgow  y luego en el Drury Lane Theater de Londres. Finalmente entró en el Theatre Roy, uno de los mas importantes por aquellas fechas y allí se consagró como el mejor de Inglaterra en su especialidad. Pero cuando estaba en la cúspide, se cansó y decidió dedicarse exclusivamente a la pintura, y se puso a viajar  por el mundo para inspirar sus obras.

Empezó recorriendo Europa en 1824 pintando monasterios y catedrales góticas, paisajes y todo lo que formaba parte del inventario artístico del momento. Pero no tenía mucho éxito, porque la gente quería cosas más exóticas, y eso,se identificaba con el Mediterráneo y más concretamente con España, dado que intelectuales románticos como Chateaubriand, Washington Irving, Alexandre Laborde, Guirault de Prangey, Richard Ford y Lord Byron habían publicado tremendos relatos, cuentos y poesías basadas en nuestra peculiar historia sobre los moros y sus maravillosas mezquitas y palacios.

A finales de 1832 David Roberts llegó a España. Entró por Irún en octubre de 1832. Su objetivo principal era recorrer Andalucía para poder hacer un buen conjunto de dibujos sobre la antigua al-Andalus, la civilización hispanomusulmana que en aquellos años todavía era bastante desconocida para la sociedad anglosajona. Este primer viaje en busca del exotismo de las civilizaciones musulmanas se alargó hasta 1833.

De vuelta, en Londres, a partir de 1835 comienzan a publicarse sus distintas acuarelas y dibujos sobre España, plasmados en litografías por otros artistas. Así, entre 1835 y 1836, destacan los litografiados en el Landscape Annual, editado por Robert Jennings. Jennings pagó a Roberts cuatrocientas veinte libras esterlinas –una cantidad muy alta– por los veintiún dibujos y viñetas que aparecían grabados al acero en Granada, el primer libro de una serie de cuatro volúmenes titulada The tourist Spain, que te puedes descargar pulsando aquí. Le salió bien la apuesta, porque en menos de dos meses había vendido mil doscientas copias a una libra el ejemplar.

En realidad Roberts no se ceñía a lo que veía, sino que realzaba los rincones que veía mediante alteraciones de escala y sumando vegetación personajes y complemnetos  que aportaban un toque romántico y pintoresco a lugares ya de por sí evocadores. Las imágenes de España difundidas por Roberts alcanzaron gran éxito e impusieron una imagen novelesca y exótica de Andalucía. Sus vistas sobre Granada también serían publicadas en el album Sketches in Spain (Hadgson and Graves. Print-sellers to the King. London, 1838)

Realizó otros muchos viajes, destacando el realizado a Egipto, Tierra Santa y sus tierras), entre agosto de 1838 y julio de 1839. Durante este viaje realizo multiples apuntes y dibujos de templos y rincones cargados de orientalismo que luego se plasmarían en acuarelas, cuadros y grabados. El propio Roberts afirmó que este viaje le aseguró el sustento para el resto de su vida pues le dio inspiración para producir obras en gran cantidad, muchas de ellas ejecutadas por ayudantes siguiendo sus diseños. Tendremos ocasión de ocuparnos de ellas, pero es curioso que aunque el estilo de Roberts se consideró caduco y pasado de moda, luego fue revalorizado por la pasión de los magnates árabes del petróleo de coleccionar su obra.

Roberts fue nombrado académico de la Royal Academy de Londres en 1841, constatando que se trataba de uno de los mejores pintores de paisajes del romanticismo ingles, su obra influyó mucho en el concepto del paisaje romántico con características orientales en toda Europa, desde Pérez Villamil, a Parcerisa o Doré.

David Roberts murió en Londres en 1864

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