Las bailarinas del Art Decó

Esculturas criselefantinas de Chiparus

Si llamamos ‘criselefantinas’ a este tipo de esculturas es porque mezclan el oro ,en griego ‘Chrysos’, y marfil, ‘elephantinos’. No es una técnica moderna, pues comenzó con grandes esculturas de culto del interior de los templos griegos realizadas en ocasiones por los mejores escultores, como Fidias. Lo más destacable de esta técnica artística tan impactante es que demuestra el poderío económico de quien las encargó o financió, pero también la gran destreza técnica de quien las realizó, que debe ser maestro en la talla de marfin, en la madera, mármoles y en la fundición del bronce. Es el caso del gran maestro Chiparus, de cuya mano salieron esta preciosa colección de esculturas, muchas de las cuales pueden verse en Salamanca, España, aunque aviso de que la contemplación de tanta belleza junta puede no ser apta para todos los públicos.

Demêtre, (como siempre se le llamó en Francia, aunque su madre le llamaba Dumitru), nació en una rica familia terrateniente en Dorohoi, Rumania, donde el francés se hablaba con fluidez en el hogar. Estudió en Italia y en la Ecole des Beaux-Arts en París, ciudad en la que se radicó desde 1912. Escultor en bronce, marfil, terracota, mármol, piedra, y marfil, su obra encarna el espíritu del movimiento Art Deco en su cara más viva y decorativa: la captura de la alegría de vivir de la Era del Jazz. Inspirado por los ballets rusos de Diaghilev, encarnados en Ida Rubesnstein y Vaslav Nijinsky o en la escenografía y el vestuario de Leon Bakst, los diseños de moda de Paul Poiret, y la nueva mujer, aunque también por las figuras exóticas de Egipto, en especial desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamon por Howard Carter, lo que tuvo una gran influencia en la sociedad francesa. Pero sobre todo por “The Dolly Sisters” y los eróticos coros de bailarinas de cabaret, “The Girls”, que siempre fueron su mayor fuente de inspiración.

En 1924 conoció a Juliana Lullier que tenía 16 años años más joven que él. Vivieron juntos y se casaron en 1939, pero no tuvieron hijos. Chiparus experimentó un gran éxito en la década de 1920 y principios de los 30. En 1928 se mudaron de un pequeño estudio en la rue Barrault hasta el exclusivo suburbio parisino de Neuilly-sur-Seine, donde  renovaron con un estilo extravagante el estudio como el de un gran artista, incluyendo un fastuoso jardín.

La pareja vivía bien y a todo trapo, pero en 1936 la casa fue vendida y se vieron obligados a vender sus costosos muebles para pagar a los acreedores. Se mudaron a un apartamento en  calle Decamps en el barrio de Trocadero, entonces aún elegante pero menos caro en París.
Durante la última década de 1930 su fortuna se desvaneció y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial la mayoría de las fundiciones que produjeron su obra eran propiedad de judíos se cerraron por los nazis. Murió de un infarto en su casa definitiva, un apartamento pequeño en el distrito 14.

Chiparus aceptó su cambio de fortuna con ecuanimidad, casi estoicamente. Él continuó esculpiendo por su propia satisfacción y realización personal, incluso sin la perspectiva de las ventas, así que nunca perdió su equilibrio interno. Su obra pasó de moda después de su muerte hasta que los conocedores del Art Decó y el Modernismo le redescubrieron en la década de 1970.

El punto fuerte de Chiparus no era tanto la calidad de su talla de marfil, sino el tratamiento que le daba a los vestidos de bronce de sus figuras, un verdadero trabajo de orfebrería. Cuando elegía una pieza de marfil para la cara o los miembros del personaje, tenía buen cuidado de asegurarse de que si grano siguiera la línea natural de los rasgos, para conseguir un efecto realista. Al bronce le dedicaba la misma atención de detalle. Los adornos decorativos de los corpiños y de las medias los trataba con todo cuidado para conseguir una decoración precisa.

Muy pocas, de esas figuras eran piezas únicas, sino que se basaban en moldes que se perdieron y que ahora han vuelto a reelaborarse con fidelidad lo que hace relativamente asequible una pieza en la actualidad, aunque las ediciones de los modelos más elaborados se solían realizar en tiradas limitadas. Las piezas de Chiparus se realizaban en fundiciones y manufacturas que también utilizaban sus contemporáneos. Se sabe que sus primeras piezas provenían de la fundición Etling y de LN&JL las posteriores. Los modelos eran asequibles, por aquel entonces el marfil era más barato que el bronces, y Chiparus realizaba piezas en diferentes tamaños y con diferentes cantidades de bronce y marfil para que así fuera. Hoy estas piezas alcanzan cifras aproximadas entre sesenta mil y cien mil euros.

Chiparus no fue el único escultor que realizó criselefantinas de art decó. Su trabajo tuvo mucha influencia en otros artistas y entre ellos destacan el checo Frantisek Preiss y el alemán Otto Poertzel, a quien siempre le gustó firmar como ‘profesor’ pero nunca dió clases.

Demêter Chiparus junto a su mujer y una amiga

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