El Exilio de la Rusia Blanca

Dmitri Anatolyevich Belyukin

White Russia in Exile. Óleo sobre lienzo. 1992 . 1994. Dmitri Belyukin.

Todo el mundo piensa, al ver esta preciosa obra de arte, que es fruto de uno de los grandes pintores históricos rusos, haciendo con ello referencia a pintores que ya fallecieron, pero no es así, Dmitri Belyukin es contemporáneo a nosotros, un pintor actual, vivito y coleando. Sin duda uno de los principales pinceles rusos del momento como nos demuestra con esta composición y con otros varios centenares de cuadros más, que el buen hombre no para de pintar. Aquí nos presenta una escena sobrecogedora: Sobre la cubierta de un barco, del que poco más se puede decir si no es que pertenece a la Armada Imperial por el escudo del águila de dos cabezas que luce en el casco, se agolpan una gran cantidad de personajes (yo he contado 81 cabezas) desesperanzados y amontonados entre sus enseres. Son personas de diferente procedencia, los hay con cierto porte aristocrático, aunque casi todos los hombres van vestidos de uniforme y fijándonos en ellos pronto deduciremos que son el llamado “Exilio blanco”, que se produjo en Rusia tras la toma de poder de los bolcheviques.

Este es el único boceto que os podemos mostrar sobre el trabajo de esta genial obra, aunque en una entrevista realizada por Natalia Laidinen, el pintor, hablando de su trabajo en la pintura histórica dice: “Yo no he hecho nada nuevo, yo sólo he desarrollado los métodos artísticos de mis predecesores. En todas las Academias Europeas de Bellas Artes siempre se considera la pintura histórica como un campo que requiere esfuerzo. Si vas a pintar cualquier lienzo histórico, debes ser muy cuidadoso cuando recojas toda la información. Mi práctica habitual es hacer bocetos preliminares y tomarme mi tiempo tratando de descifrar la composición. Como resultado de ello, he pasado muchas horas investigando en archivos, museos y bibliotecas. Por cierto, ¡es realmente muy divertido! Mientras recogía materiales para mi trabajo, me enteré de muchos datos nuevos e interesantes. Por ejemplo, descubrí que se utilizaban góndolas venecianas en el Neva en la segunda mitad del siglo XVIII … Durante mis años de trabajo creativo he reunido un vasto archivo personal de mis épocas favoritas, que actualizo constantemente! En la pintura de historia, mi estilo personal es la de perfeccionar los diversos personajes con bocetos o dibujos. Por ejemplo, para una de mis pinturas más importantes, la Rusia Blanca en el exilio, había más de 300 estudios previos. En 1995, en el TSDKH tuve mi primera “Exposición en torno a una pintura”, donde presenté estas obras”.

Quizá la figura más triste se la del viejo pope que reza su rosario sentado sobre un fardo rojo. Quizá lo ha perdido todo, su monasterio y sus hermanos masacrados por los rojos. El se ha salvado y parte hacia el exilio, pero ¿merece la pena?. Es demasiado viejo para volver a empezar, por eso sus ojos se pierden en la distancia intentando buscar un sentido a su vida y a su compromiso religioso. El viejo Pope no aparece en el principal de los bocetos previos, es pues una figura que se incorpora después, tras la composición inicial, pero que es uno de los grandes pivotes visuales de la obra.

A su izquierda se sitúa una pareja de mucha edad. El, de poblada barba blanca, mira fijamente al vacío, va vestido con uniforme de alto oficial, capa con cuello de piel, banda rojo que le cruza el pecho y varias medallas en la pechera. No se le distingue la graduación, pero sí se ve que aún conserva su espada. Su mujer se inclina sobre él, preocupada por su estado absorto, se ha quitado las lentes, que conserva en su mano enguantada, lo que junto al sombrero delata su buena posición económica.  Quizá no le quede mucho de vida al general, pero no parece que vaya a faltarle de nada en sus últimos días, incluso sus pertenencias no son pocas, sombrilla, bolso fardos y hasta una caja sombrerera parecen pertenecer a la pareja, quizá hasta el soldado que ahora conversa de espaldas, en primer término a la izquierda, sea su ayuda de cámara.

Más al centro de la pintura vemos a un oficial alto, erguido, que lleva un sombrero rojo (lo que significaba que es uno de los Kornilovtsy, las tropas de Kornilov, aquel del que los soviets decían “un cuerpo de león con cerebro de oveja”). Bueno, parece claro que en su destino en el exilio nuestro personaje no va a conducir un taxi. Él tendrá sus contactos y los usará para medrar, no solo tiene pinta de militar sino de comisario político. La mujer que está a su derecha que se cubre con un precioso el chal es, probablemente, su esposa. A ella también le irá bien,  su moderno atuendo y tocado encajarán perfectamente en París.

La mujer, sentada delante del oficial de rojo, con un pequeño sombrero de piel de copa, es otra historia. Parece ser de buena familia, y su aspecto sugiere que ella es una viuda de guerra, sola en el mundo. Teme lo que está por llegar. Lo poco que puede llevar se guarda en unos hatillos, tiene frío, o quizás es el pudor el que le hace cubrirse las piernas con una manta. ¿Cómo sobrevivirá?

Un capitán cosaco duerme plácidamente junto a la borda, apoyada la cabeza en su silla de montar, raro será que no haya conseguido meter el caballo en la bodega. Su sueño demuestra su despreocupación, es un guerrero feroz, acostumbrado a los sinsabores y tragedias más duras de la vida. Para él el futuro no cuenta, se vive el presente como mejor se puede. Detrás un teniente de artillería le vigila, no se fía, sabedor de que el cosaco es una raza aparte, los más duros y despiadados.

El sacerdote de pie junto al mástil se viste con su epitrakhil, lo que significa que está listo para escuchar confesiones en cualquier momento. Será el más afortunado de todos. Es un sacerdote, siempre habrá algo para que se mantenga ocupado. Pronto se hará cargo de una parroquia. En todo caso su propio destino no importa, es parte de la fatalidad religiosa, su inseguridad proviene de la mala suerte de su prójimo.

Otra pareja se sitúa delante del sacerdote, el de pie y ella sentada. El atuendo masculino es el de un oficial de bajo rango de caballería, quizá un sargento o un alférez. Ella parece una joven de ciudad de clase media. Mi imaginación quiere hacerlos pareja. El parece concentrado en sus pensamientos, no se le ve musculoso sino reflexivo, quizá esté pensando en confesarse. Ella parece también abstraída, a lo mejor sueña con un lugar mejor donde vivir, fuera de la guerra, donde la moda le permita mostrar mejor su evidente belleza caucásica que el simple sombrero barato que sujeta con las manos. El futuro incierto siempre es mejor si uno lo vive enamorado.

Son días de 1920 … o quizás 1921 Los últimos restos del ejército blanco, aquellos que lucharon a favor de la familia imperial contra el ejército rojo de los bolcheviques, y sus familias están huyendo de Rusia, por delante de todo el avance revolucionario. La mayoría de los blancos en las regiones occidentales cruzan por tierra a los estados bálticos y Finlandia, y muchos de estos exiliados irán a Berlín, París, Praga, Sofía y Belgrado. Sin embargo, otros cruzarán desde Siberia a través de los ríos Amur y Ussuri hasta China. La mayoría desde el sur huirán por mar (también, algunos de los que huyen de Siberia lo hicieron por barco). ¿Es esto un barco desde Vladivostok … o se trata de Sebastopol o Novorossisk? Da igual, como es un detalle no importa. No puedo distinguir si se trata de una embarcación naval o mercantil. Es cierto que uno ve el blasón del águila bicéfala en el casco verde del barco, pero no hay indicios de plumas de carga o de posiciones de artillería. De hecho, ni siquiera se puede saber si las personas se congregan en la proa o la popa de la nave. Solo hay señales de disparos incrustados en la chapa. Han escapado de milagro entre el fuego enemigo. Creo que era la intención del artista de mantener ciertos detalles vagos, por lo que su pintura podría ser una metáfora de todos los emigrados rusos, cualquiera que sea su destino final. ¿Se viaja a Shanghai …  o es Estambul … o podría ser Tientsin? Eso también es irrelevante. Lo importante es el hecho de que esta es su última experiencia como rusos en un medio ruso. Van a un futuro incierto en el que no rige ninguna de las normas del pasado. Es cierto que algunos de los más ricos tienen apartamentos en París. Pero ricos o pobres todos tratarán de mantener la llama de su patriotismo y su fe ardiente en un país extraño entre extraños. A la idea de “Rusia” ellos no la permitirán morir o ser olvidada por la asimilación.

Dmitri Belyukin

 

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