Carl Larsson, el artista salvado por su mujer.

Larsson nació en una familia muy pobre el 28 de Mayo de 1853 en Estocolmo. Como ninguno de sus padres tenía ingresos económicos, la supervivencia de Carl y su hermano Johan era toda una aventura, pues su infancia se desarrolló en mitad de la suciedad de los barrios bajos, de las enfermedades endémicas de la época, como el cólera, y de la asistencia a la escuela de pobres, que luego sería la escuela primaria de Ladugardsland.

Pero el pequeño Carl dibujaba bien, muy bien, y con trece añitos tuvo la ocasión de ir a un curso preparatorio de la Academia de Arte de la capital y allí le dieron doce medallas por su excelente obra y el acceso a un curso sobre dibujo antiguo.

Cinco años más tarde, aún estudiando en la Academia, comenzó a publicar dibujos en la revista Kasper y comenzó a realizar ilustraciones de libros, hasta 1877, año en el que viaja a París por primera vez con grandes expectativas.

Pero en la ciudad francesa las cosas no le van tan bien como esperaba. Los encargos no le llegan y se le hace casi imposible darse a conocer. Tras algunos desengaños, Carl se ve en una apuradísima situación económica y su ánimo ha decaído tanto que pronto entra en una terrible depresión que le conduce al borde del suicidio, es entonces cuando se retira a un pueblo cerca de Paris donde conoce a otros artistas que le influirán en su trabajo posterior.

En 1882 Carl tuvo una enorme suerte pues en una colonia escandinava a las afueras de Paris llamada Grez-sur-Loing conoció a la que sería su mujer, Karin Bergöö, la hija de un rico industrial sueco recientemente graduada por la Academia de Arte en la que años atrás estudió Carl. El amor y la complicidad entre ambos fue inmediato y se casaron al año siguiente en Estocolmo, aunque regresaron a la colonia en 1884 y allí tuvieron a Susana, la primera de sus siete hijos.

En 1888 la familia Larsson se establece en una idílica mansión Lilla Hyttnäs, una villa en Sundborn, en el centro de Suecia, retratada en innumerables ocasiones en sus acuarelas y que termina por convertirse en el símbolo de la felicidad conseguida tras muchos años de penurias y esfuerzos no recompensados. La casa aún puede visitarse, si te interesa, no dejes de ver esta web para las reservas.

Es muy importante esta casa porque es el marco central en el que se desarrollan los paisajes humanos más importantes de su obra, muchos de ellos interpretados directamente por sus hijos, quienes se hicieron tan populares que eran auténticos iconos del arte de su país en la época.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero no solo por ello. La manera de decorar la casa, con interiores muy iluminados y con mobiliario moderno y estampados abstractos diseñados por Karin, fueron verdaderamente revolucionarios porque rompían directamente con el estilo victoriano que imperaba en Europa trasplantado de Inglaterra décadas antes y los Larsson fueron considerados auténticos diseñadores de interiores, lo que en realidad restó cierta importancia a la consideración artística de Carl, quien en su momento fue tildado de ‘más un ilustrador que un pintor’, asunto que también se debía a que casi toda su obra está realizada con acuarela.

El estilo de Carl Larsson estuvo influído inicialmente por el realismo de la escuela de Barbizon (un pueblecito a las afueras de Paris en el que se reunieron artistas de la talla de Camille Corot, Dauvigny, Millet o Rosseau, formando una corriente artística de gran influencia hasta que fue barrida por la aparición de los impresionistas en el vecino pueblo de Fonteneblau). Sin embargo pronto Larssson se inclina más por el Modernismo, del que toma su línea clara y su visión idílica de la vida. Su obra se propone retratar el lado feliz de la vida, la ternura familiar y los apacibles días de naturaleza rebosante de luz y vida.

Hoy Carl Larsson es uno de los más reputados artistas de la historia de Suecia, lo que no es de extrañar cuando vemos sus cuadros. La auténtica sorpresa se produce con su mujer, ya que Karin hoy es considerada, además de la musa del pintor y madre de sus hijos, la mejor crítica de la obra de Carl y sobre todo una excelente artista decoradora de interiores que supo enfrentarse a los convencionalismos del momento sin ánimo de notoriedad y crear el ahora famoso estilo sueco de decoración en las estancias de las casas.  En 1997, casi 70 años después de su muerte, Karin salió de la sombra (sumida  en gran parte por el marido quien se reconocía neurótico y exigente), y se convirtió en un icono por derecho propio. Ese año en Londres, IKEA montó una exhibición en el Victoria and Albert Museum destacando el trabajo de Karin como nunca antes se había visto en una exposición titulada “Carl Larsson y Karin:. Creadores de la Agencia Sueca de estilo” . La exposición mostró que el arte de Karin se basa en la artesanía indígena y el folclore de Dalarna, en la provincia donde vivían y trabajaban.

El término “estilo sueco”  evoca espacios abiertos, sin terminar, sin adornos y muebles de abedul, velas, colores brillantes y alegres, y un uso del color blanco que es a la vez elegante y relajado. El estilo sueco se ve en cómo fluyen las cortinas de gasa ondeando en la brisa de verano, en el suelo, desnudo, cubierto de pinos, en la tapicería azul y a rayas blancas de los sofás y sillones.  Estilo sueco es también la imagen de los niños retozando por las habitaciones, calientes y confortables. Pero hoy también consiste en bordados bellamente tejidos, como el de nido de abeja en las túnicas de la pequeña de pelo rubio y productos de vidrio de Kosta Boda o Orrefors.Sin embargo, en el año 1900, Suecia, y en realidad el resto de Europa, no había visto nada como este estilo alegre y lleno de luz.  En ese momento, las habitaciones principales eran victorianas y tapadas con decoro. Frente a las habitaciones no utilizadas, de oscuro tapizado y con todos los muebles cubiertos de salvamanteles para que los niños y otros seres vivos no las ensuciaran, se usaban descubiertos sólo para los huéspedes o los funerales. Sin embargo, en la casa de Carl y Karin Larsson, llamada Lilla Hyttnäs, todas las habitaciones de la casa eran habitables y utilizadas por todos los miembros, incluso el perro, de la familia.

Las habitaciones de su encantadora casa habían llamado la atención de los suecos y los alemanes a través de diversas publicaciones de acuarelas de Carl Larsson de las distintas habitaciones y de los alrededores de su casa en Sundborn. En ese momento, Carl era visto como muralista, dedicado la producción de obras de edificios públicos. Sin embargo, fue su acuarela que representa a su encantadora casa rural e idílico ambiente la que le produjo la aclamación del gran público. Y sin saberlo la de su esposa Karin, una artista textil que sin celebración alguna fue la creadora de los diseños de interiores más hermosos y celebrados de Europa.
Carl Larsson Murió en Falun, 22 de enero de 1919

Su web oficial es esta:

http://www.clg.se/enkarin.aspx

Todas las imágenes aparecidas en este post están sujetas a derechos de autor. Por favor, sé respetuoso con su uso.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 8.7/10 (9 votes cast)
Carl Larsson, el artista salvado por su mujer., 8.7 out of 10 based on 9 ratings